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Vanessa Londoño

El asedio animal

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En Hukuméiji, cerca del río Don Diego y el mar Caribe, la lluvia torrencial despierta la memoria de sus habitantes mientras los deslaves arrastran lodo, casas y cadáveres. En este poblado del norte colombiano, el cuerpo de los seres humanos experimenta el placer y el deseo, pero también es el terreno donde el horror de la violencia imprime los castigos más brutales y permanentes. A los protagonistas de estas historias les han arrancado algo: les arrebataron a sus seres queridos, las piernas o la tierra; pero aun sintiendo en la carne la presencia de sus pedazos faltantes, se empeñan en recordar sus historias mientras buscan otras formas de comunicarse, amar y seguir viviendo. Con una prosa tan cruda como fascinante, Vanessa Londoño escribe el cuerpo mutilado como un sistema para explicar la pérdida, un camino para evocar la empatía y, en ese lenguaje compartido del gozo y el dolor carnal, comprender la ausencia o la muerte, el despojo, la injusticia y la brutalidad con que, en el territorio general de la violencia, el poder pretende administrar el paisaje, el dolor y el deseo.
«Hace muchas décadas que los colombianos conviven con la violencia, una violencia que se encarniza contra el cuerpo: el social, el individual y, sobre todo, el de las mujeres. ¿Cómo formularla sin caer en la estadística o el estereotipo? Con un lenguaje acotado, coloquial y culto, Vanessa Londoño logra una exacta metáfora narrativa para resucitar, gracias a la escritura, el fantasma de los cuerpos mutilados». Margo Glantz
"¿Cómo narrar la violencia, el avasallamiento de los cuerpos, la guerra sorda contra los despojados? ¿Cómo narrar la miseria de los poderosos? ¿Cómo narrar una vez más tanta sangre derramada en Latinoamérica? Vanessa Londoño lo consigue con un lenguaje exquisito y lírico hecho con la materia de la lengua coloquial transformada en una poética. El asedio animal es heredera de Rulfo y Asturias, las palabras suenan con una música particular y encantadora e invita a ser leída en voz alta". Selva Almada
This book is currently unavailable
95 printed pages
Original publication
2021

Impressions

    Alicia M. Maresshared an impression7 days ago

    Este tipo de lirismo siempre me ha parecido espectacular, subrayé muchísimo y me parece que Londoño tiene una voz narrativa única y profunda.
    Pero aquí, la sensorialidad y la descripción paisajista venían primero y la trama y los personajes venían últimos.
    Hasta el final nunca supe quién era quién o la cronología de la historia, pero tengo muy claras las imágenes del viento del cañaveral, el mango maduro cayendo al suelo, los ojos ensangrentados por perdigones, la mansedumbre del río, la violencia de la lluvia.
    Cada descripción de Londoño es francamente un poema, y me gusta mucho su voz; el aspecto de la violencia no aterrizó bien quizá porque nunca pude conectar con el dolor de nadie.
    Ciertos modismos colombianos, sí los tuve que investigar.
    En general, una voz preciosa, pero con un ritmo difícil de agarrar y una trama y personajes diluidos en un lodazal.

    Roberto G. Garzashared an impression3 months ago
    👍Worth reading
    💀Spooky

    Terrible descripción en cuatro historias de la violencia en Colombia. ¿Cómo puede ser que esto se acerque a la realidad en este país y quizá en otros en América latina?

    Axel Saenz Marchandshared an impression2 months ago
    👍Worth reading
    🎯Worthwhile
    😄LOLZ

Quotes

    Alfonso Santiagohas quoted3 months ago
    Tengo la sensación de que siempre que pasa algo importante llueve; pero a veces me pregunto si lo que sucede, en cambio, es que el acto de recordar desencadena una especie de lluvia sobre la memoria, y que por eso las imágenes se nos devuelven siempre difusas, como vistas en un cristal empañado.
    Alicia M. Mareshas quoted7 days ago
    un tipo de vacío culposo por darnos cuenta de que incluso el exceso de cuidado tiene la capacidad de ahogar y de destruir; de infligir esa vejez que yo te había impuesto de tanto quererte, de tanto regarte una y otra vez con ese tipo de agua turbia y embarrada, sin embargo, como la que se agita entre el vértigo que le crece a los aluviones.
    Alicia M. Mareshas quoted8 days ago
    Las larvas crecían en la decadencia de las frutas en el suelo y a cada rato se escuchaba el rebote de algún mango al caer. Luego el trote apurado de los caballos espantando con sus patas a las moscas y el aleteo desordenado de los murciélagos entre la absoluta serenidad de la hierba.

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