SECRETOS ]
¡Los cielos no se guardan su secreto!
¡A las colinas se lo cuentan —
que se lo cuentan a los huertos —
que a los narcisos a contarlo van corriendo!
Un pájaro que, por casualidad,
pasase por allí, oír todo podría.
Si al pajarillo sobornara yo,
¿no me lo contaría?
Mas no lo intentaré, mejor que no.
Mejor no saber nada.
Si el verano fuera un axioma,
la nieve, ¿no perdería su magia?
¡Así que guárdate bien tu secreto, Padre!
¡Que no quiero saber, aunque pudiera,
qué andan haciendo esos zafiros tuyos
por esta tierra tuya recién hecha!