Byung-Chul Han

Filosofía del budismo Zen

Byung-Chul Han busca hacer explícita la filosofía que está implícita en el budismo Zen, y lo hace a través de la comparación con los filósofos más destacados de la filosofía occidental.
Byung-Chul Han nos propone en este ensayo sobre el budismo zen que es posible reflexionar de modo filosófico sobre un objeto que no implica ninguna filosofía en sentido estricto. Aunque el budismo Zen se caracteriza por su actitud escéptica con el lenguaje y el pensamiento conceptual, Han propone que podemos dar vueltas lingüísticas en torno a su uso del silencio y el lenguaje enigmático. Para ello, Han recurre a la comparación como un método que saca a la luz el sentido.
La filosofía del budismo Zen se alimenta de un “filosofar sobre” y “con” el budismo Zen, con el objetivo de desarrollar conceptualmente la fuerza filosófica que le es inherente. La filosofía de Platón, Leibniz, Fichte, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche y Heidegger, entre otros, es confrontada con los puntos de vista filosóficos del budismo Zen.
124 printed pages
Original publication
2015

Impressions

    Jovani González Hernándezshared an impression2 years ago
    👎Give This a Miss
    🙈Lost On Me
    💤Borrrriiinnng!

Quotes

    b5177959015has quoted12 days ago
    no hay ninguna determinación de tipo alguno que corresponda a Dios, él es lo infinito; y eso significa: Dios es la negación de todo lo particular
    Claudia Retanahas quoted2 months ago
    La iluminación es un despertar a lo cotidiano. Toda búsqueda de un «allí» extraordinario desvía del camino. Ha de producirse un salto al «aquí» ordinario: «¿Para qué la búsqueda? En ningún tiempo se echó de menos el buey».[79] La mirada, en lugar de andar vagando por otras partes, ha de profundizarse en la inmanencia:

    Tenemos que mirar con atención al lugar donde ponemos nuestros pies, y no hemos de perdernos en la lejanía. Pues, en cualquier lugar donde vamos y nos paramos, en verdad el buey está ya siempre bajo nuestros pies.[80]
    Claudia Retanahas quoted2 months ago
    Comer arroz cuando se tiene hambre, o dormir cuando uno está cansado, sin duda no significa que hayamos de entregarnos simplemente a las necesidades o tendencias sensibles. Para la satisfacción de las necesidades no se requeriría ningún esfuerzo espiritual.[68] Pero lo cierto es que ha de preceder una larga ejercitación hasta cansarse, o bien hasta hacerse desaparecer, hasta no saber si uno es el que bebe o el té,

    olvidado por completo de sí mismo y perdido el sí mismo: el que bebe uno con la bebida, y la bebida una con el que bebe; una situación incomparable.[69]

    Al beber té habría de ser lograda ya la manera de tomar la taza. Habría de lograrse un especial estado espiritual en el que las manos toman la taza como si fueran una unidad con ella, de modo que, al separarse, retuvieran en sí una reproducción.[70] Y habrá que comer el arroz hasta que este lo coma a uno. O habremos «matado» el arroz antes de ingerirlo:

    Si mi yo está vacío, todas las cosas están también vacías. Esto tiene validez para todas las cosas, de cualquier tipo que sean. [...] ¿Qué es entonces lo que llamáis comida? ¿Dónde hay un solo grano de arroz?[71]

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