Adelbert von Chamisso

El hombre que perdió su sombra

    Gaby TeDehas quotedlast year
    —¿Ah, sí? ¿Arriesgado? —repitió, y se echó a reír a carcajadas en mi cara—. ¿Qué es su alma, si me lo permite? ¿La ha visto jamás? ¿Y qué va a hacer con ella cuando esté muerto? Ya puede estar contento de encontrar un pretendiente que sienta interés todavía y quiera pagar algo real por ese nadie-sabe-qué, esa fuerza galvánica o actividad polarizadora o lo que quiera que sea esa disparatada cosa. Y que quiere pagarlo con su sombra corporal, con la que puede conseguir la mano de su amada y el cumplimiento de todos sus deseos.
    Gaby TeDehas quotedlast year
    La palabra, que está ahí, que pertenece a todos y que sin embargo parece pertenecerle a él en un sentido más íntimo y afortunado que a cualquier otro, será su primer asombro, su más temprano goce, su orgullo infantil, el objeto de sus ejercicios secretos y no ensalzados, la fuente de su vaga e inusitada superioridad
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    En la historia de Peter Schlemihl, la sombra se ha convertido en el símbolo de la solidez burguesa y de los vínculos humanos. Se cita unida al dinero, como algo que uno debe venerar si quiere vivir entre los hombres y de lo que uno sólo quiere deshacerse cuando está resuelto a vivir en sí mismo y para lo mejor de sí mismo. A los burgueses, como se diría hoy, a los filisteos, como decía el romántico, puede aplicárseles la consigna: “¡Piensen en lo sólido!”. Pero la ironía supone casi siempre convertir una insuficiencia en una superioridad, y todo el librito, que no es otra cosa que una descripción, profundamente vívida, de las cuitas de un marginado, de un excluido, demuestra que el joven Von Chamisso supo valorar dolorosamente una sombra saludable.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Tal vez tuviera opiniones más curiosas sobre la flotante irrealidad y la falta de solidez de su existencia. Francés de nacimiento, se había afincado en Alemania pero quizá, de haberlo querido el azar, hubiera podido afincarse en cualquier otro sitio. En alguna parte de sus escritos declara taxativamente que encontró en sí mismo el don de “sentirse inmediatamente como en casa en cualquier lado”, y esta habilidad seguramente iría unida a la extraordinaria capacidad que demostró para el dominio de todas las lenguas, desde la alemana hasta la hawaiana. ¿Qué era, quién era en realidad? ¿Un nada y un todo? ¿Una persona no personal, indefinible, adaptada a todos los lugares e imposible en todos ellos? Tal vez algunos días no se habría sorprendido de no tener sombra, tanta era su indefinición y su irrealidad.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Conoció los tormentos de la problemática existencial juvenil, que, sin una carrera y sin un futuro, no acierta a justificarse y, sintiéndose triste e inseguro, ve por doquier la burla y el desprecio, especialmente por parte de los sólidos, de los gordos “que proyectan una espléndida sombra”.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Y cita, luego, la definición de la sombra que da un sabio libraco.

    De la sombra.

    Un cuerpo opaco sólo puede ser iluminado en parte por un cuerpo luminoso, y el espacio privado de luz situado en la parte no iluminada es lo que llamamos sombra. Así, la sombra propiamente dicha es un sólido cuya forma depende a la vez de la del cuerpo luminoso, de la del cuerpo opaco y de la posición de éste respecto al cuerpo luminoso. La sombra considerada sobre un plano situado detrás del cuerpo opaco que la produce no es otra cosa que la sección de dicho plano dentro del sólido que representa la sombra (Hauy, Tratado elemental de física, t. II, §§ 1002 y 1006).
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Si, en pleno sol, me encontrara con una persona que no proyecta sombra alguna…, ¿me llamaría eso la atención? Y si realmente me la llamara, ¿no atribuiría el fenómeno a alguna causa óptica, para mí desconocida, que en este caso concreto impediría casualmente la proyección de la sombra? ¡Lo mismo da! Justamente la imposibilidad de comprobarlo y lo aleatorio de esta cuestión constituyen la gracia propia del libro y, dada esta premisa, todo se produce con una lógica estremecedora.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Ya su forma autobiográfica, de confesión, contribuye a que su prurito de verosimilitud y de realidad nos parezca mucho más riguroso que en los cuentos infantiles, en los que la fabulación es impersonal, y si se tratara de definir la historia con el nombre de un género, pienso que habría que escoger el de “narración fantástica”.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    En primer lugar: se ha dicho que El hombre que perdió su sombra es un cuento infantil, e incluso, remitiéndose a la indolente afirmación del autor, que lo escribió para los hijos de un amigo suyo. No lo es; aunque pisa un terreno indefinido, es de naturaleza novelística, y a pesar de su vertiente grotesca, es demasiado serio, demasiado apasionado en el sentido moderno para poder incluirlo en el género del cuento infantil.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Y tú, amigo mío, si quieres vivir entre los hombres, aprende a honrar primero a la sombra y luego al dinero.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Lo tengo sujeto por la sombra —añadió— y no puede separarse de mí. Un hombre tan rico como usted necesita una sombra, y no puede ser de otro modo. Sólo hay que reprocharle que no se haya dado cuenta antes.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    También aquí, como tantas veces en mi vida, y quizá también como tantas veces en la historia del mundo, entró en juego un accidente en lugar de un hecho. Más tarde me reconcilié conmigo mismo. He aprendido a reverenciar primero la necesidad y lo que es más que el hecho consumado: su propiedad, el accidente. Y después he aprendido también a reverenciar esa necesidad como un sabio orden que corre a través de toda la gran máquina en que nosotros actuamos como ruedas impulsadas, encajadas en ella. Lo que debe ser tiene que suceder, lo que debió ser sucedió y nunca sucede nada sin tener en cuenta ese orden que finalmente aprendí a reverenciar en mi destino y en el destino de todos aquellos en los que intervino el mío
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    —¿Ah, sí? ¿Arriesgado? —repitió, y se echó a reír a carcajadas en mi cara—. ¿Qué es su alma, si me lo permite? ¿La ha visto jamás? ¿Y qué va a hacer con ella cuando esté muerto? Ya puede estar contento de encontrar un pretendiente que sienta interés todavía y quiera pagar algo real por ese nadie-sabe-qué, esa fuerza galvánica o actividad polarizadora o lo que quiera que sea esa disparatada cosa. Y que quiere pagarlo con su sombra corporal, con la que puede conseguir la mano de su amada y el cumplimiento de todos sus deseos. ¿Es que prefiere dejar a la pobre chica y entregarla a ese infame bribón de Rascal? No, si esto tiene usted que verlo con sus propios ojos. Venga, que le presto la capa invisible24 —sacó algo del bolsillo— y peregrinaremos sin ser vistos hasta el jardín del guardabosques
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Sin embargo, me retuvo bastante tiempo mi vanidad, donde el ancla encuentra terreno más firme en los hombres.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    —La sombra fingida que yo podría pintarle —contestó el profesor— sería una sombra que al más mínimo movimiento se le volvería a perder…, sobre todo si estaba tan poco apegado a la sombra que tenía desde que nació, como se desprende de su relato. El que no tenga sombra que no ande al sol; es lo más razonable y lo más seguro.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Alimentando a solas mi sombrío secreto, temía al último de mis criados, a la vez que lo envidiaba, porque él tenía una sombra, él podía dejarse ver al sol.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    En cuanto me encontré rodando en el coche, solo, me eché a llorar amargamente. Iba surgiendo en mí la idea de que lo mismo que en este mundo el oro vale más que la virtud y el mérito, la sombra vale mucho más que el oro. Y, si yo antes había sacrificado la riqueza a mi conciencia, ahora había dado la sombra por el oro. ¿Qué iba a ser en este mundo de mí?
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    —Durante el corto tiempo que he tenido la suerte de encontrarme a su lado…, si me permite decírselo, señor, he podido contemplar con auténtica e indecible admiración la bellísima sombra que da usted en el suelo, esa magnífica sombra que, sin darse cuenta, con un cierto noble descuido… arroja ahí a sus pies. Y ahora, perdóneme la atrevida pretensión: ¿no podría quizá sentirse inclinado a cedérmela?
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Finalmente, no hay ningún duende (de ello estoy convencido por múltiples experiencias), no hay ningún duende que ponga un libro impreso en las debidas manos, pero sí que lo mantenga apartado de las indebidas, si no siempre, por lo menos muchas veces. Y además pone una cortina invisible delante de cada auténtica obra con espíritu y humor, y sabe descorrerla y correrla con tino infalible.
    Yatzel Roldánhas quotedlast year
    Esto es lo que sé

    después de haber pasado diecinueve mil días sobre mí

    acumulando sabiduría:

    los que hemos concedido un ser a la sombra

    vemos ahora a la sombra disfrazarse de ser.
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