Me encantó lo oscuro de la historia y lo poético del lenguaje.
Por ahí leí una reseña que decía que había una crítica incompleta a la religión. Pero creo que más bien las menciones a la religión son alegorías para tratar la relación del pequeño Lucas (quien narra en todo momento) y su padre. Me gustó mucho la lectura de una de sus editoras, que destaca entre los temas de la novela la restauración de un orden perdido y la resurrección de la carne en un sentido puramente material.
Me lo leí en varios ratitos y volveré a él muchas más veces. La sensación que tuve al leerlo fue la de saciar las ansias de comer tierra fértil, húmeda, en movimiento. Las veces que tuve que soltar el libro me quedé pensándolo, haciéndome pasteles de lodo terso, aromático y mullido que me terminaba engullendo al sumergirme de nuevo en la lectura.
Este es uno de los mejores libros que he leído este año.
El final me dejo helada