–Es difícil ser madre –continuó–. No hay ninguna ley que diga que, antes de quedarte embarazada, debes ser perfecta. Estoy segura de que lo hizo usted lo mejor que pudo. ¿Y no está aquí, en esta pocilga, en una preciosa tarde de domingo? Eso indica que sigue intentándolo. Cuídese mucho, querida. Y no se le ocurra seguir diciendo esas bobadas.