Este es el gatha que utilizamos cuando nos servimos la comida:
En esta comida veo, con toda claridad, la presencia del universo entero sustentando mi existencia.1
Si contemplamos profundamente las verduras que estamos a punto de ingerir, descubriremos en ellas la puesta de sol, las nubes y la tierra y el trabajo amoroso y duro. Comer así nos conecta, aunque no compartamos con nadie la comida, con nuestra comunidad, con nuestros ancestros, con la madre Naturaleza y con la totalidad del cosmos. Nunca, desde esa perspectiva, volveremos a sentirnos solos.