De pronto entendió (también) que, a este objetivo, el Caribe Pampeano le quedaba chico: periferia del verdadero centro de poder de la Tierra, si quería extinguir a los humanos y al inmundo sistema de gobierno que habían creado, debía golpear en su corazón: el mismísimo Caribe Antártico, verdadero centro financiero del Sistema Solar, donde se manejan los hilos políticos y económicos que gobernaban el destino de la humanidad y el planeta entero