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Patricia Esteban Erlés

  • Melissa Ordoñez Hurtadohas quoted2 years ago
    Y entonces aquel hombre que de noche soñaba que volvía a encontrar las manos de su hija muerta entre los escombros, cruzó la ciudad para achicar el agua en un edificio de la parte vieja.
  • Melissa Ordoñez Hurtadohas quoted2 years ago
    Un extraño encapuchado que no distinguía los colores de los rótulos y los sombreros de las vitrinas junto a las que pasó aquella mañana, porque los había perdido la noche de la explosión. Tan solo le quedaban algunos matices de amarillo pero el azul se había extinguido para siempre, y el rojo había pasado a confundirse con el hilo alquitranado que manaba de las únicas muñecas infantiles del bloque,
  • Melissa Ordoñez Hurtadohas quoted2 years ago
    No la siguió a la cocina, donde sí la esperaban los otros gatos, todos sus hombres. Hambrientos y quejosos, intrigados quizás por la presencia de aquel intruso o al que de alguna manera entendían que era mejor no acercarse.
  • Melissa Ordoñez Hurtadohas quoted2 years ago
    Se ve, está viendo su reflejo, él todavía está ahí, concluyó Emma Zunz para sus adentros, y el gato se volvió como si la hubiera oído y la interrogó en silencio, con sus ojos de moneda antigua.
  • Melissa Ordoñez Hurtadohas quoted2 years ago
    Alzó la vista hacia el hueco de la escalera, pero sólo encontró un ojo vacío que también la observaba, sin inmutarse.
  • Jessica Denisse Duran Rodriguezhas quotedlast year
    Tiene prisa por saber todo lo que los demás creen que debe saber, por convertirse en aquella que tiene que ser para complacerlos
  • Jessica Denisse Duran Rodriguezhas quotedlast year
    Han sido adiestradas para sonreír todo el tiempo, les ha impuesto una alegría disciplinada con la que pretende vencer al luto
  • Jessica Denisse Duran Rodriguezhas quotedlast year
    Está tan ocupada aprendiendo cada detalle de su nueva vida
  • Viridiana Caballero Garcíahas quoted2 months ago
    El infierno nunca tuvo mejor aspecto
  • Alejandra Sarminahas quotedlast year
    huida, pero solo un segundo. No conviene hacerse ilusiones. Dios no puede dedicar mucho tiempo a cada una de sus criaturas, precisamente porque Dios tiene todo el tiempo, y esa es su enfermedad, la más grave. Dios padece el tiempo como los pobres humanos padecen males monstruosos. Crónicos. Dios se pregunta a veces cómo será morirse. Dejar de tener tiempo, sentir que el final de la vida existe, que es justo esa certeza la que hace que valga la pena el avistamiento fugaz de la belleza o del amor.
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