Es por esto que utilizo “trucos” para completar y redondear un fragmento cualquiera de mis escritos.
Por ejemplo: Si al escribir una escena básicamente auditiva —una discusión o un diálogo—, la enriquecemos con algún dato esporádico que lo relacione con algún otro sistema representativo (como describir los gestos de nuestro interlocutor o exponer puntualmente los sentimientos que le van aflorando a lo largo de la discusión), resulta mucho más interesante y nos introduce directamente en la piel de los personajes y en su estado en ese momento. Si a esto le añadimos una breve descripción del entorno, como si fuera algo que percibe visualmente el personaje, e incluso introducimos un elemento olfativo, es posible lograr que la escena esté mejor redondeada y más completa.
Trucos: sensación, emoción y entorno.