gran Macedonio Fernández decía que la finalidad del arte es el fin de la vida, de lo individual en ella. Lo que nos trae Macedonio es lo mismo que han dicho Pessoa y tantos otros: la obra de arte excede el sujeto de la enunciación; solo hace foco en la peripecia singular para venir a hablarnos de un universal: eso que no tiene nombre, que no es decible, pero que cuando una obra alcanza a rozar, nos abraza a todos: nos hermana. O, como decía Deleuze, «si bien reenvía siempre hacia unos agentes singulares, la literatura es agenciamiento colectivo de enunciación».