Siempre te hacen la misma pregunta: “¿Qué quieres hacer en la vida?”, como si hubiera una respuesta correcta para encontrar a los dieciocho, a los treinta, a los cincuenta años. Como si una vez que eliges un camino, todo tuviera que ir recto. Pero a veces te sientes dividida. Atraída por cosas opuestas. Te despiertas un día llena de energía y determinación, y al siguiente te preguntas qué estás haciendo. Te sientes equivocada por no tener un plan sólido, por cambiar de idea, por no sentir una pasión arrebatadora como cuentan en las películas.