"¡Mirad por última vez la letra escarlata y á la que la lleva!"—parecía decirles la víctima del pueblo.—"Esperad un poco y me veré libre de vosotros. Unas cuantas horas, no más, y el misterioso y profundo océano recibirá en su seno, y ocultará en él para siempre, el símbolo que habéis hecho brillar por tanto tiempo en mi pecho!"
Ni sería incurrir en una inconsistencia demasiado grande, si supusiéramos que Ester experimentaba cierto sentimiento de pesar en aquellos instantes mismos en que estaba á punto de verse libre del dolor, que puede decirse se había encarnado profundamente en su sér.