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Jacinto Pariente

  • Nikolai C.has quoted2 years ago
    Como dice Platón: «El sabio no castiga porque se haya cometido un crimen, sino para evitar que vuelva a cometerse. El pasado es irreparable, pero el futuro es prevenible. Y cuando el sabio cree necesario aplicar un castigo ejemplar y condena a alguien a morir públicamente, no lo hace para quitarle la vida a ese criminal en particular, sino para salvar vidas futuras
  • Danielhas quoted2 years ago
    hoy que ya no definimos la poesía por la rima y el metro, sino por la intensidad sostenida del lenguaje del texto
  • Eleonora Figueroahas quoted7 months ago
    un corazón herido es un mal gobernante, y un cuerpo herido, un mal sirviente.
  • Eleonora Figueroahas quoted7 months ago
    [18] Hasta aquí las etapas de la vida, pasemos ahora a las clases sociales. Empezaré diciendo que la clase alta, la media y la baja tienen algo en común: la desdicha.
  • Grecia T.has quoted7 months ago
    como este de las labores del primero. Sin embargo, un corazón herido es un mal gobernante, y un cuerpo herido, un mal sirviente
  • Nikolai C.has quoted2 years ago
    Sin embargo, a este respecto hay que tener en cuenta que las pasiones son más fáciles de reprimir que de gobernar; en otras palabras, es más sencillo cortarles el paso que intentar moderarlas una vez se adueñan de nosotros
  • Nikolai C.has quoted2 years ago
    Encolerizarse a causa de los agravios contra los seres queridos no es signo de lealtad, sino de falta de carácter. Lo digno y lo decoroso es defenderlos movidos por sentido del deber, con voluntad, buen juicio y prudencia, no con ira
  • Nikolai C.has quoted2 years ago
    Nada peor que la ira para el que ha de administrar un castigo. Los castigos cumplen mejor su función correctiva cuanto más sólido sea el juicio del que los impone
  • Silvana Lopa Faurehas quoted2 years ago
    «La ira es una especie de locura, porque nos hace darle máxima importancia a lo que no la tiene en absoluto.»
  • Silvana Lopa Faurehas quoted2 years ago
    Los sabios de antaño la definen como una locura breve, pues como el demente, el iracundo es incapaz de controlarse, olvida lo que le conviene, ignora los afectos, se obstina en alcanzar sus fines, no escucha consejos ni atiende a razones, se ofende por nimiedades y no distingue lo justo de lo injusto ni lo verdadero de lo falso. Se parece a un edificio que, al derrumbarse, se hace pedazos sobre aquello mismo que sepulta.
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