Debe de haber recibido ya el paquete de libros que me había pedido. Le devuelvo al mismo tiempo su giro. Para mí es un placer que me encargue libros y no quiero que los pague. Sabe muy bien que jamás podré reconocer lo que yo le debo. Vivo con esa deuda, contento de saberla inagotable, y más contento todavía cuando puedo tener algún detalle con usted.