Tampoco me engaño. Sé que no soy yo la que lo está creando, son mi sangre y mis pulmones, la locura de los genes. Se siente como si alguien más estuviera usándome para fabricar otro ser humano, pero no soy yo, mis manos están fuera de mi vientre y no tengo idea, aunque leo que ya tiene pulmones y ojos y pelo, no sabría jamás explicar cómo se está haciendo. Todo suena tan improbable, como una alucinación o una historia fantástica.