Nunca la habían besado así, con tanto ardor y avidez, en todos sus años de matrimonio. Era un espacio que había quedado vacío en su naturaleza apasionada. Hubo otro hombre a quien había amado brevemente en El Cairo, hacía mucho tiempo, antes de Roger. Pero aquella aventura se volvió desagradable y ella había sepultado su recuerdo casándose con Roger y reaccionando contra la pasión, como si pudiera ver más allá y creer que era posible vivir sin ella.