El afán de “saturar de azar” la vida es, quizás, la manifestación más patente de una libertad para el accidente. La búsqueda irritable y convulsa del accidente que saque de la insoportable monotonía de una rutina, la espera desesperada del milagro o de la lotería hablan elocuentemente de esa voluntad de accidentalización en que vemos acuñada nuestra particularidad ontológica.
Adal Cortezhas quoted8 months ago
Desde mis ojos insomnes mi muerte me está acechando, me acecha, sí, me enamora con su ojo lánguido. ¡Anda putilla del rubor helado, anda, vámonos al diablo! (Muerte sin fin, José Gorostiza).
Adal Cortezhas quoted8 months ago
Todo cínico tiene los hipócritas que se merece, frase que recuerda la muy famosa de que todo pueblo tiene el gobierno que se merece.
Adal Cortezhas quoted8 months ago
No hay cinismo sin el soporte dialéctico de una hipocresía que se le contraponga. La hipocresía es discreción, maneras finas, trato de disimulo y de ocultamiento de las verdaderas intenciones. Para ser señor hay que primero haber sido discreto.
Adal Cortezhas quoted8 months ago
Recuerde Usigli lo que decía Goethe en este punto nuestro aliado: “El talento, el ingenio, se forma en la soledad, pero el carácter se forma en el mundo, en el trato”.
Adal Cortezhas quoted8 months ago
A los que así juzgan repetiríamos un aforismo del propio Mora: “Los mexicanos tenemos tino para errarlo todo”.
Luz Indira Medina Cisneroshas quotedlast year
El mexicano de que hablamos es el mexicano de nuestra generación, el modo de ser del mexicano que vive cada día en la existencia de la nueva generación.
Luz Indira Medina Cisneroshas quotedlast year
Suben entonces a primer plano problemas de clase, de comunidad. Se clasifican como verdaderamente decisivas, frente a las cuales todo lo demás es accesorio, actitudes burguesas y proletarias ante la vida
Luz Indira Medina Cisneroshas quotedlast year
bien, el historicismo reduce todo lo humano a factores históri
Luz Indira Medina Cisneroshas quotedlast year
Lo inauténtico sería en este caso pretender salir de la condición de accidentalidad y sustancializarse, tentación a que se orilla casi por necesidad el mexicano cuando no “soporta ya más” su originaria constitución. La “suficiencia” a que aspiramos no puede ser una “sustancialidad”, sino una suficiencia brotada de la misma insuficiencia, único tránsito legítimo y propiamente moral, como más tarde explicaremos.