Silvia Molina

El abuelo ya no duerme en el armario

    la Monse que leehas quoted9 months ago
    Estrella brillante,

    la primera que veo,

    concédeme esta noche

    lo que más deseo
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    El abuelo me dejó su medalla, no puedo creerlo.
    También encontré esta notita:
    Capitán: Conduzca usted bien su nave.
    Sé que un día entenderé los cuentos del abuelo y entonces iré al puerto a buscarlo. Será una sorpresa. Cuando la abuela pregunte: “¿Quién toca?” El abuelo abrirá la puerta y me verá.
    Esta noche quisiera soñar con el abuelo. Me gustaría soñar que volamos juntos, otra vez, por la ciudad, y que le presento a Luci. Apuesto que le hubiera gustado conocerla.
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Por qué quieres estar solo? —preguntó.
    Ni modo de decirle que estaba incómodo conmigo mismo, que el abuelo se había ido y que yo no quería entrar en mi cuarto; y en última instancia, que porque se me daba la gana
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Creo que, tal vez, con el cuento me quiso decir que tengo que aprender a ser yo mismo, a estar sin él; y él, olvidar todo lo que ha sido y aprender a regresar a casa… a hacer otra cosa, a vivir de otra manera. Dice que a lo mejor entra de voluntario en la biblioteca del puerto o en el hospital de la marina. Todavía se siente fuerte para trabajar
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    —Busco mi casa.
    —Pues yo sólo puedo enseñarte a ser marinero —musitó el viejo.
    —Ese oficio tengo y no puedo llegar a mi casa —le contestó.
    —Entonces, para llegar a tu casa tendrás que olvidarlo —sentenció el viejo y desapareció.
    Un día, el muchacho volvió a encontrarse a sí mismo.
    —Qué suerte —dijo—. No hay en el mundo nadie con tanta suerte como yo. Ya sé cuál es el camino a mi casa
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    —No lo digas, capitán. Tiene que ser un secreto para que se cumpla.
    —No quiero que te vayas.
    —¡No pienses en eso!
    —No quiero que te vayas, abuelo. No quiero.
    —Pero no puedo dejar sola a la abuela. Me necesita.
    Yo también lo necesito. Nada va a ser igual cuando se vaya. ¿Quién me va a llevar al zoológico en bicicleta? ¿Quién va a ser el portero de mi equipo? ¿Quién calmará a mis papás? Pero, sobre todo, ¿quién hablará conmigo así como él? Dice que todo mundo discute, que está bien; pero que hay que tener cuidado para saber cuándo hacerlo y cómo.
    Quiero mucho a mis papás y creo que han aprendido la lección del abuelo, aunque siempre están ocupados y no tienen mucho tiempo para mí. Tengo que conformarme con jugar con Poncho y con Toño y soportar a Lulú que no se nos despega. Poncho tiene cuatro hermanos; Toño, sólo a Lulú, que vale por muchos; y yo no tengo ninguno.
    Entonces, el abuelo me preguntó si me acordaba del cuento del marinero.
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Estrella brillante,
    la primera que veo,
    concédeme esta noche
    lo que más deseo.
    Todos pedimos algo en silencio menos la boba de Lulú, que dijo:
    —Yo quiero un abuelo como éste
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Qué cuentos tan raros cuenta el abuelo —pensé—. ¿Por qué el muchacho no ve la nave? ¿Qué quiere decir encontrarse a sí mismo? ¿Saber lo que uno quiere?” Y me quedé dormido
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Odio que discutan mis papás cuando estoy con ellos. Por fortuna iba el abuelo con nosotros. Me miró y le dijo a mi mamá:
    —Ni al capitán ni a mí nos gustan las discusiones. Por favor guárdenlas para cuando estén solos. A lo mejor entonces, ya hasta se les olvidó por qué tontera discutían
    Sara Aquinohas quoted10 months ago
    Por las cartas de la abuela, había imaginado que el abuelo era un viejito triste triste, flaco flaco, que apenas se sostenía. En ese momento pensé en un viejito que me usaría de bastón y me prohibiría hacer ruido y jugar futbol dentro de la casa.
    —Vaya regalo
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