No podía entender esa «publicación», que consistía en un sobre papel madera comprado en cualquier librería dentro del cual se encontraban, sin orden, historietas, relatos, entrevistas y manifiestos políticos. Nos miraba sin entender bien y nosotros (o en todo caso Roberto) comprendimos que, una vez más, podíamos hacer algunas cosas aquí que estaban más allá de la vanguardia oficial.