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Guillermo Fadanelli

Educar a los topos

Cuando la razón se va de vacaciones entonces la vida desnuda y agria se presenta sin invitación alguna, y los hechos adquieren un peso demasiado real. Algo así me sucedió durante mi estancia en la escuela hasta mis recién rebasados 17 años. Una vez entregado y sometido a la institución militar debí sufrir la espada, el escarnio, el fuete, la expulsión del paraíso adolescente. Educar a los topos es una novela que se transformó en mito de mi propia vida, en expiación tardía.
Hablamos como humanos, pero nos entendemos como animales. Un pesimista daría por cierta esta última sentencia. No lo creo así, pues el escritor y los lectores llegan a comprenderse y a conocerse en algún extraño lugar que no está precisamente en el mapa, sino en la imaginación y en la coincidencia. Los personajes que viven en esta novela no han muerto del todo, ya que nadie podría acabar con semejante plaga; ellos son la vida que se retrae sobre sí misma, se sorprende y muerde; o de menos te ensarta un apodo en la frente, un símbolo indeleble y quizás, también, un destino.
«Durante muchos años, la abyección ha sido su tema más socorrido, la provocación su principal motor y el underground su ambiente privilegiado. No me refiero únicamente a sus relatos y novelas, sino también a esa personalidad que lo ha convertido en una  figura emblemática de la Ciudad de México contemporánea.» Guadalupe Nettel
“Una endiablada habilidad para cincelar un universo corrosivo y lacerante.” Ricardo Baixeras
135 printed pages
Original publication
2020

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Quotes

    Osmar Caballerohas quotedlast year
    Las prostitutas no son malas mujeres, al contrario, están allí para que los jóvenes de tu edad acumulen la experiencia necesaria antes de casarse. En realidad son enfermeras. Es mi punto de vista, enfermeras, no prostitutas, ¿comprendes?
    mrshazanhas quotedlast year
    Los zalameros halagan a sus jefes, pero si pudieran los desollarían con la misma solicitud; y esto lo saben los jefes que tienen siempre la cuchilla afilada, dispuesta para cortar la nuca de quienes lamen sus zapatos. ¿Acaso no es una sociedad hermosa la nuestra? No quiero decir que mi padre se mostrara rebelde con los poderosos, no, cuando se hallaba cerca de una persona poderosa intentaba ser más simpático que de costumbre, sonreía apenas el poderoso hacía una broma, sin importar lo estúpida que fuera. No, mi padre no le lamía los zapatos a nadie, pero podría jurar que aceptaría que lengüetearan los suyos. Un poco
    alucard007diabulahas quotedlast year
    tienda era atendida por dos hermanos que también se encargaban de administrar un almacén de uniformes dentro de la misma escuela: negocio completo, comida, ropa, calzado. A uno de los dependientes, el más viejo y canoso, se le conocía como el Chato; y el otro simplemente era el hermano del Chato. No había más misterio. ¿Qué han hecho estos hombres para hacerse un lugar en mi memoria y permanecer allí para siempre? Si no eran más que vendedores, mudos además, ¿o tenían voz? No recuerdo haber conversado con ellos. ¿Conocían mi nombre? Es posible que no hayan existido

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