Yo creo que hace mucho que nadie dice, ni en serio ni en ningún idioma, aquella frase antigua de:
—Hombre, si es usted inocente, no tiene nada que temer de la policía.
Ahora, los que hemos tenido suerte decimos:
—Hasta la fecha he tenido la fortuna —aquí conviene tocar madera— de no haber caído en manos de la policía.