su trabajo lo elevó a la libertad, aunque ello supuso también un problema, puesto que, por desgracia, no lo alzó a una libertad suficiente, es decir, al haber probado en los últimos meses el carácter excepcional de la libertad, ésta enseguida empezó a parecerle poco y él comenzó a desear y a anhelar la libertad máxima, a pensar en cómo proceder para conseguirla, hacia dónde debía dirigirse, y entonces lo torturó por primera vez, allá en el archivo, la pregunta de dónde encontrar la libertad suprema.