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El fin de los tiempos

    Myrehas quoted6 months ago
    «¿Quién nos cuidará de los guardianes?».
    Myrehas quoted6 months ago
    No reconoces una declaración sincera de amor cuando la escuchas?
    Myrehas quoted6 months ago
    mita que está locamente enamorada de mí.
    Myrehas quoted6 months ago
    Como tratar de convencer a una niña terca de que ad‍
    Lula Santoshas quotedlast year
    Si hay algo en lo que los seres humanos somos buenos, es el chisme.
    Lula Santoshas quotedlast year
    Si estás preocupado porque una bola de pervertidos entren en la casa, no hará ninguna diferencia si estoy vestida así o con el hábito de una monja. O son seres humanos decentes, o no lo son. No creo que esto influya en su modo de actuar.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    Raffe acerca una mano para quitarme un mechón de cabello del rostro. —Mira, sé que somos de mundos diferentes y de razas diferentes. Pero me he dado cuenta de que eso no importa. —¿Ya no te importan las reglas de los ángeles? —Mis Vigilantes me ayudaron a darme cuenta de que las reglas de los ángeles son solo para los ángeles. Sin nuestras alas, nunca nos aceptarán de vuelta en nuestro pueblo. Siempre querrán quitarles sus alas a los recién Caídos para trasplantárnoslas, o algo por el estilo. Los ángeles son perfectos. Así deben ser. Incluso con alas nuevas, nunca volveremos a ser perfectos. Tú, en cambio, siempre me has aceptado como soy, independientemente de las alas que tenga, e incluso si no tengo alas. Cuando tenía mis alas de demonio nunca me miraste con lástima. Nunca dudaste de tu lealtad. Así eres tú, mi valiente, leal y adorable Hija del Hombre. Mi corazón late tan rápido que no sé qué decir. —¿Te quedarás aquí? ¿Conmigo? Quiere inclinarse para besarme, pero hace una mueca de dolor. Me acerco a él y me detengo cuando nuestros labios están a punto de tocarse. Me gusta el calor y la electricidad que recorren mis labios cuando está cerca. Sus labios cálidos se presionan contra los míos. Mis manos se mueven por su pecho duro y se deslizan hacia abajo, alrededor de su abdomen marcado hacia su espalda baja, tratando de evitar sus heridas. Nos abrazamos así, muy cerca. Se siente tan bien. Tan cálido. Tan sólido. Quiero que este momento dure para siempre. —Ah, el amor verdadero —Howler aterriza en nuestro barco, y provoca que se mueva de un lado a otro—. Me dan ganas de vomitar. ¿No te dan ganas de vomitar, Hawk? —Nunca me pareció una buena idea —dice Hawk al aterrizar junto a Howler—. Acabé en la Fosa, condenado por la eternidad, por hacerles caso a ustedes. —¿Cómo va tu herida, jefe? —Howler nos muestra su antebrazo con una herida que nos deja ver parte de su hueso y sus músculos—. ¿Quieres comparar heridas y ver quién tiene más derecho a fanfarronear? No quiero preguntar, pero tengo que hacerlo. —¿Qué pasará con los ángeles? —Encontrarán a Michael —dice Raffe—. Volverán a casa y lo elegirán como el nuevo Mensajero. Eventualmente lograrán acorralarlo. Será un buen Mensajero, aunque no quiera el puesto. —¿Estaremos a salvo de ellos? —Se irán pronto. Tu gente puede comenzar a reconstruir su mundo. —¿Qué pasará con los Vigilantes? —Decidieron quedarse aquí conmigo. Nunca tuvieron prejuicio alguno contra las Hijas del Hombre, cosa que casi resultó su perdición en algún momento. Me temo que tu gente tendrá que aprender a lidiar con ellos. —Pfff. Las mujeres nos prefieren a nosotros que a sus propios hombres —dice Howler. —¿De verdad lo crees? ¿Estás seguro de que todas elegiríamos a un exángel sobre nuestros chicos comunes y corrientes? —le pregunto. Howler se encoge de hombros y asiente, como si fuera una obviedad. —Tal vez no somos tan perfectos como solíamos ser —dice Raffe—, pero todo es relativo. Trato de lanzarle una mirada asesina, pero no puedo dejar de reír. —Sí, me estoy riendo de ti. Raffe me acerca hacia él y me besa de nuevo. Me derrito contra su cuerpo fuerte y musculoso. No puedo evitarlo. Ni siquiera tengo ganas de intentarlo. Mi mundo entero se convierte en sensaciones de Raffe mientras nuestros labios se exploran mutuamente.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —¿Quién lo hubiera adivinado? —dice—. No tenía ni idea de que una chica pudiera ser como una piedra en tu zapato durante una caminata hacia la muerte, y aun así resultar irresistiblemente atractiva de alguna manera mágica e innegable. —Vaya… ¿esto es lo que la gente llama cursilerías? Porque esperaba que fueran un poco más… dulces. —¿No reconoces una declaración sincera de amor cuando la escuchas? Parpadeo en silencio, lo miro con el corazón palpitante.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Como tratar de convencer a una niña terca de que admita que está locamente enamorada de mí.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    A veces me siento como una marciana en medio de tanta humanidad.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    Si hay algo en lo que los seres humanos somos buenos, es el chisme. La voz se está corriendo rápidamente, y todo el mundo ha oído hablar de ti.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Les habla Penryn Young, Hija del Hombre, Asesina de Ángeles.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Nadie quiere ser la tercera rueda entre los enamorados
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    Por un instante, solo siento su beso. Por un instante, solo soy la chica de Raffe.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Si yo fuera humano, sería el primero tratando de conquistarte
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —¿Lo dices porque yo soy más que perfecto?
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Últimamente, parece que lo único que me importa eres tú. —¿Por qué dices eso? —apenas me sale un hilillo de voz. —Porque estoy sentado en el suelo duro cuidando tu puerta mientras tú tomas una rica siesta.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —¿Esto viene de un tipo que anda sin camisa todo el tiempo? —claro, a mí me encanta que Raffe ande sin camisa y que muestre su abdomen, pero prefiero no mencionarlo.
    Gaby Argenthas quoted4 years ago
    —Llámame sentimental, pero me gusta la idea de que sigas de una sola pieza. Además, ella no es la única persona que podría estar interesada en tu deliciosa carne. —¿Quién te dijo que yo era deliciosa? —inclino la cabeza hacia un lado. —¿No has oído el viejo dicho? ¿Deliciosa como una chica testaruda? —No. Lo acabas de inventar. —Vaya. Debe ser un refrán angelical. Es para advertir a la gente necia acerca de los peligros de la noche.
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