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Juan Pablo Villalobos,Various Authors,Antonio Ortuño,Juan Villoro,Luigi Amara,Julián Herbert,Carlos Velázquez,Daniela Tarazona,Gabriel Wolfson,Guillermo Fadanelli,Bef,Claudina Domingo,Pablo Duarte,Rodrigo Márquez Tizano,Raúl Vilchis

Breve historia del ya merito

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    antonio hernandez alvarezhas quoted3 months ago
    La vida se vive hacia delante pero se entiende hacia atrás, diría Kierkegaard.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    La colección de álbums de estampas del Mundial sin completar como recordatorio indeleble de todos nuestros fracasos.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Considero lo que se dice sobre la selección nacional, con variaciones mínimas, como lo mismo. El mundo que constituye la cotidianidad del futbol no es distinto al que sucede en otros sitios. Lo relevante es ganar la mayor cantidad posible de dinero y hacer saltar a la multitud para que se pierda en ese universo que se ofrece como distinto. El juego tiene lugar, pero se encuentra determinado. Tampoco se trata de algo nuevo bajo el sol.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Ese Mundial lo íbamos a ganar, íbamos por fin a triunfar sobre el trauma de la historia nacional, íbamos a ser capaces de responder con eficacia al reto del ambiente cósmico en que se encuentra inmerso el hombre, es decir: le íbamos a ganar a Brasil en la final, aplicando nuestra mentalidad teológico-paradójico-dramática, usando nuestra mentalidad poética, flexible y mística. Y sería la ocasión perfecta de rebelarse y dialogar con la divinidad, la patria, los amigos y nuestras mamás. Íbamos a silbar, a gritar, a cantar, a arrojar petardos, a descargar la pistola en el aire. A descargar nuestra alma. Y nuestros gritos, como los cohetes que tanto nos gustan, subirían hasta el cielo, estallarían en una explosión verde, roja, azul y blanca y caerían vertiginosos dejando una cauda de chispas doradas.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Mi padre era un tipo sumamente callado, de ceño fruncido. Los pocos atisbos de emoción que me permitían verle los dientes, escondidos bajo ese espeso bigote, comenzaron con la primavera de 1990. «Ya va empezar el Mundial, hijín», decía, y enseguida me agarraba la cabeza para despeinarme. Él no había tenido papá y supongo, no abundaba en referencias de cómo ser uno, pero al mismo tiempo le alegraba la vida poder compartir su pasión más grande —la pelota— con un hijo varón. Porque en su tiempo, y así se lo reclamaba todo el tiempo mi madre, los hombres añoraban hijos varones para poder llevarlos al futbol.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Recuerdo con afecto México 86, pese a todo. Ahora han muerto muchos de los que me rodeaban entonces: mis abuelos, mi madre, mi tía, mi hermana. Pero aquel torneo me dejó una secuela, algo que no puedo evitar: cada vez que un mexicano va a cobrar un penal, mi mente me dice: «Va a fallarlo».
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    el puma Manuel Negrete metió un gol de tijera asombroso, uno de los mejores en la historia de los mundiales. La televisión de mi casa también era pequeña y a blanco y negro, como la de mi maestra. He visto muchas repeticiones del gol aquel, incluso en alta definición y en pantallas digitales. Y lo he podido ver más grande pero nunca mejor que aquella mañana de domingo. Cada vez que me deprimo, lo busco en YouTube y lo veo media docena de veces. Me siento mejor con la vida. Manuel Negrete fue dios durante diez segundos y lo querremos siempre por eso.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Intuimos que no vamos a ganar nunca pero tampoco queremos perder siempre (¿existirá otro país en todo el planeta en el que sea posible encontrarse tantos encendidos fanáticos de esos clubes de ligas lejanísimas? ¿Tantos que chillen como micos por lo que sucede en los estadios de Barcelona, Madrid, Múnich o Manchester?). Así que poníamos nuestras metafóricas veladoras en el altar de la selección mexicana, sí, pero también otro puñito más en el de algún equipo con probabilidades reales de levantar la Copa del Mundo.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    La explicación dentro del campo, la que surge de la puntual observación de los actos en la cancha, dice poco. Las palabras siempre son las mismas: garra, espíritu, idea futbolística y otras de esas quimeras discursivas
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    ¡Es sólo un juego!, dirán, sí, pero también es una competencia y un negocio, una baladronada nacionalista y un pretexto para desplegar el circo y permitir que los emperadores continúen levantando o declinando el dedo pulgar. Hoy los mundiales tienen algo de nostálgicos, falsos y espectaculares. Demasiados equipos, mucho ruido, poco futbol
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    . Pero el futbol no es un espejo del mundo; mientras sucede, es el mundo.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Una época terminaba ese día. Los balones dejarían de ser de cuero crudo, se permitirían cambios en los partidos, las transmisiones serían a color. La Tota no había tomado la decisión de retirarse, pero en el pasto de Wembley supo que había llegado ese momento.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    El Mundial de Chile me reveló que sufrir ante un partido no basta para ser buen fanático. Hay que seguir sufriendo en la carne abierta de la memoria, con el limón y el chile piquín que la mente agrega al drama.
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Conviven, sin distinción de género, la autobiografía, la ficción, el collage, el trabajo de archivo, el ensayo, la entrevista y la crónica. Formas de cristalizar la memoria en un lugar habitable
    Mariana Nomáshas quoted4 months ago
    Cada año mundialista trae consigo una promesa —el Quinto Partido, mito fundacional de nuestro credo— y un sistema de monetización multinivel tan eficiente que ha logrado independizarse de los resultados, sobre todo si toca compartir grupo con Alemania.
    Ana Saenzhas quoted4 months ago
    Aquellos filósofos usaban la expresión «estar Nepantla» para describir la ambivalencia existencial de quien se halla entre dos realidades. A la distancia, me veo en la tribuna, rodeado de adultos, y rememoro, no aquel épico partido inicial, sino todos los que vi después en la actitud estoica de apoyar al Necaxa o a la selección nacional. De modo inevitable, me siento «Nepantla».
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