Juan Carlos Quezadas

Diario de un desenterrador de dinosaurios

    Cristinahas quoted8 months ago
    —Por ahora me tengo que ir porque ya es tarde, pero mañana vamos a ir en busca de Karino, nos vemos a las diez en el parquecito —dijo Gabriela.

    —Órale —le dije al despedirla desde la puerta, y mientras la veía alejarse, no se por qué, me puse a chiflar una canción de La Oreja de Van Gogh.
    Cristinahas quoted8 months ago
    Me sucedía igual que cuando en la carretera trato de contar las líneas blancas que marcan los carriles. Una… dos… tres… cuatro… pero es tanta la velocidad del coche que en la quinta línea ya no puedo ligar lo que veo con lo que pienso. Hagan el ejercicio y me entenderán.
    Cristinahas quoted8 months ago
    Hoy me desperté de mejor ánimo.

    Quién sabe por qué, pero por la mañana los problemas suelen verse menos amenazantes. Tal vez será que la luz del sol los ilumina mejor y entonces podemos encontrarles caras un poco más agradables que las que nos muestran por la noche.
    Cristinahas quoted8 months ago
    ­go Bernabéu.

    Ahora entiendo a mamá cuando dice que: “A veces solo nos queda el recuerdo”.
    wilby1217has quotedlast year
    VI. TELÉFONOS QUE SUENAN DE MADRUGADA

    Memoria triste del sábado 4 de agosto que nació con el primer bostezo de esa noche

    —¡Tiri riri rirí! —gritó el aparato dos o tres veces antes de que yo pudiera contestar.
    —¿Bueno?
    —Hola, ¿qué pasó?
    —¿Quién habla? —pregunté sin reconocer al culpable de que mis sueños fueran violenta
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