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Enzo Traverso

La historia como campo de batalla

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    Podríamos ver estas fotos como “imágenes de pensamiento” (Denkbilder), en el sentido de Walter Benjamin: nuestros combates del presente apuntan a la “redención del pasado”, puesto que no sólo se nutren de la esperanza de una descendencia liberada, sino también “de la imagen de los ancestros sometidos”.11
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    El inmigrante encontró una nueva patria; sus descendientes crecieron, se hicieron militantes políticos y sufrieron la represión fascista; uno fue obligado a exiliarse y el otro fue asesinado: el agua que corre, metáfora del tiempo por excelencia, lo ha tragado.
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    La tercera es una imagen del horror: durante la dictadura militar, los desaparecidos eran lanzados al mar, a veces aún con vida.9 Ellos “cavaron una tumba” en el agua, diríamos recuperando las palabras de Paul Celan.10 El mar es su cementerio. Seguramente también es el de Fernando, el hermano del autor, que integra la cifra de desaparecidos.
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    Tampoco es casualidad que, en la época de una nueva cruzada occidental contra el islam, un medievalista haya escrito un libro (publicado por una importante editorial) que apuntaba a negar la mediación árabe entre la filosofía griega antigua y la cultura europea del Renacimiento.6 Bajo la apariencia de una investigación erudita, la obra reformulaba en el lenguaje de la historia la teoría del choque de civilizaciones.
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    Así como el presente otorga un sentido al pasado, éste provee a los actores de la historia de un inmenso reservorio de recuerdos y experiencias sin los cuales no podrían trazar el futuro, formular sus expectativas, alimentar sus utopías. He aquí el “misterioso heliotropismo” que, según Walter Benjamin, presidía la construcción de la historia: al igual que las flores que vuelven su corola hacia la luz, “el pasado tiende a volverse hacia el sol que se está levantando en el cielo de la historia”.3
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    La melancolía que afecta la historiografía del siglo XX concierne al duelo de un pasado que se nos aparece hoy como una era de cataclismos, dominada por la figura de las víctimas. Entre quienes han sabido identificarse con las luchas y las revueltas de ese siglo armado, se difunde una nueva “melancolía de izquierda”, nacida de la interiorización de una derrota.16 El proyecto de cambiar el mundo se ha vuelto una “apuesta melancólica”, indisociable del recuerdo de los vencidos.17 Un halo melancólico cae además sobre los retratos de todos los exiliados
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    La mirada retrospectiva de aquellos que rozaron estos combates se carga, ineluctablemente, de un rasgo melancólico. La melancolía es, sin duda, una marca de épocas de transición y de crisis, tal como nos lo enseña una extensa literatura, desde Burton hasta Panofsky, pasando por Freud y Warburg.
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    A la memoria de los sin nombre se aboca justamente la construcción de la historia.1
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    Para escribir la historia de Europa en el siglo XX, habría que superar las restricciones (a la vez psicológicas, culturales y políticas) que se derivan de estas memorias cruzadas. Esto significa, primero, tomar nota de la complejidad de un pasado irreductible a una simple confrontación entre víctimas y victimarios.
  • DDaudalagidhas quotedlast year
    El historiador, subraya Hobsbawm, no escribe para una nación, una clase o una minoría, escribe para todo el mundo.60
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