Mi padre, que era poeta, solía preguntarme, cuando me disponía a ir a algún país sudamericano o asiático, que qué se me había perdido en esos lejanos lugares. Mi padre y mi madre, Agustí y Anna, hicieron un gran viaje en su vida al huir después de perder ante Franco la Guerra Civil en España. Ellos viajaron porque perdieron algo en su país, no porque buscasen algo que se les había perdido en México.